Yogurt podrido

Tiempo atrás, mis padres me dejaron en un departamento por unos días, y llenaron la heladera de provisiones. Entre ellas, había un yogurt de litro en sachet. Para ser sincera, el yogurt me agrada, pero las frutas se veían más apetitosas... El tiempo pasó y, sin darme cuenta, sucedió lo que debía suceder: la bolsa comenzó a hincharse; clara señal de que su contenido estaba podrido.

Lo saqué de la heladera y pasó una noche a la intemperie, esperando a que se me ocurra qué hacer con él. La solución fue sencilla: Un agujero en el envase, que permitiría a la gravedad hacer su trabajo. Lo puse sobre una plantera (que solo tenía tierra y abono) y lo hice. Realmente no sentí ningún olor molesto, creo que la naturaleza se encargó de que el yogurt sea útil para abonar la tierra.

Comparto esta historia, porque hoy conversamos con Mitsu y Cristhian. Creo que esto ayudará a aclarar lo que quise decirles con: "No esperes a estar podrido". Yo lo hice y no es muy agradable, se los aseguro.

Pero la buena noticia es que si pedimos a Nuestro Dueño (Ñandejára en guaraní) que nos restaure, está dispuesto a hacerlo. Él conoce la mejor manera... sin importar en qué estado nos encontremos hoy.


"Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá" Mateo 7: 7
Era más sencillo de lo que pensaba.

Comentarios

Entradas populares