El jardinero y su jardín

Érase un jardinero, que con gran esmero
un hermoso jardín cultivó.
Pero un día, al pasar por aquel bello lugar,
a sus plantas quejándose oyó.

"No puedo creer lo que acabo de ver,
¡Qué abatido se ve mi jardín!
Dime, buen roble, tú que eres tan noble,
¿por qué están todos así?

Dijo el roble: "No es justo, si bien soy robusto,
como el pino quisiera yo ser.
Elegante y gentil, pero no soy así.
Por eso tan triste me veo"

Preguntó a su vecino: "¿Qué te aqueja, buen pino?"
Respondió: "¡Ay, qué envidia me da!
si fuera yo viña, en vez de estas piñas,
daría uvas en gran cantidad.

La vid respondió: "Qué fea soy yo,
porque toda torcida nací.
Para colmo de males
todos estos frutales
muy baja me hacen sentir."

"Mi querido geranio ¿es que te han hecho daño?
tus pétalos tristes se ven"

"Me siento fatal, porque huelo muy mal,
quisiera ser como un clavel"

"Dime tú pequeñita, mi fiel margarita
¿Cómo es que afligida no estás?"
"Sé que soy poca cosa y no soy una rosa,
pero hoy yo me puse a pensar:
Si hubieses querido un árbol florido,
lo hubieras podido ofrecer.
Pero me hallo aquí y he resuelto cumplir
mi humilde tarea muy bien"

Y en tono sincero las plantas dijeron:
"Nunca más hemos de murmurar.
En vez de fijarnos tanto en los demás
conviene tratar de hacer
lo mejor que podamos y no desanimarnos
ni olvidarnos de agradecer".

Es mejor contentarse en lugar de intentar 
ser algo que uno no es.
En vez de fijarnos tanto en los demás
conviene tratar de hacer
lo mejor que podamos y no desanimarnos 
ni olvidarnos de agradecer.


Dedicada a Sara, wherever she is.

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